Le expliqué de buena y de mala manera que necesitaba la plata, que las fichas no me servían porque no viajaba mucho en tren, pero de todos modos terminé con una cantidad enorme de cospeles en mis manos... así que me puse delante de los molinetes intentando venderles fichas a los pasajeros que se acercaban a la estación, mientras perdía trenes y trenes tratando de recuperar mi dinero.
viernes, 27 de marzo de 2009
La plata
jueves, 26 de marzo de 2009
Falta de atención

Se me ocurrió ir a comprar algo al kiosco y, cuando estaba en la cola esperando a que me atiendan, sentí que me picaba la espalda así que levanté un brazo por encima de la cabeza y lo flexioné para rascar la zona del omóplato derecho.
¿Pueden creer que recién ahí me dí cuenta de que había salido a comprar en tetas?
domingo, 22 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Explotación

Apenas cruzaste la puerta, la tristeza y la confusión inundaron mi corazón por completo. Antes de que lo verbalizaras ya todos podíamos darnos cuenta: el médico te había dicho que estabas anoréxica. Nos decías que era bueno saberlo porque ahora podías actuar de modo diferente con respecto a tu alimentación, pero yo sabía que era anorexia nerviosa.
Tu cuerpo estaba consumido, sobre las clavículas los huecos que se observaban eran oscuros... como si no hubiera músculos, sólo huesos. Tu piel se presentaba seca y arrugada, adherida a esa clara estructura ósea.
Y todos sabíamos el origen de tus nervios. Pues convivíamos en esa misma casa, trabajando duramente para el dueño... encargándonos no sólo de la limpieza de la vivienda, sino también del gran restaurante que podía verse desde la entrada.
Todos formábamos parte de esa realidad opresiva sin cuestionarnos nada, aceptándola como receptores pasivos de nuestro destino con total resignación.
Tuvimos que llegar a ver tu tremenda enfermedad para darnos cuenta, y revelarnos.
Apenas nos contaste empezamos a gritar y a romperlo todo, tocamos el timbre para que él saliera y al verlo, con su aire dominante y abusivo, permitimos que por fin la furia brote por cada uno de nuestros poros como sangrando. La furia se manifestó rompiendo... gritando... golpeando...
Éramos la más hermosa personificación del odio y éramos justos, quizás por primera vez, con nosotros mismos.
Tu cuerpo estaba consumido, sobre las clavículas los huecos que se observaban eran oscuros... como si no hubiera músculos, sólo huesos. Tu piel se presentaba seca y arrugada, adherida a esa clara estructura ósea.
Y todos sabíamos el origen de tus nervios. Pues convivíamos en esa misma casa, trabajando duramente para el dueño... encargándonos no sólo de la limpieza de la vivienda, sino también del gran restaurante que podía verse desde la entrada.
Todos formábamos parte de esa realidad opresiva sin cuestionarnos nada, aceptándola como receptores pasivos de nuestro destino con total resignación.
Tuvimos que llegar a ver tu tremenda enfermedad para darnos cuenta, y revelarnos.
Apenas nos contaste empezamos a gritar y a romperlo todo, tocamos el timbre para que él saliera y al verlo, con su aire dominante y abusivo, permitimos que por fin la furia brote por cada uno de nuestros poros como sangrando. La furia se manifestó rompiendo... gritando... golpeando...
Éramos la más hermosa personificación del odio y éramos justos, quizás por primera vez, con nosotros mismos.
domingo, 15 de marzo de 2009
Tatuajes

Todos estábamos convencidos de que quedaba bárbaro; y ya teníamos algunas frases tatuadas en nuestros cuerpos. Eran rectangulitos de papel con frases escritas en lapiz negro, eso sí... estaban plastificados para que no se borren!
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