Si vos querías tatuarte una botellita de pepsi, ellos la dibujaban en una hoja y te la adherían a la piel con alfileres de gancho. Todos estábamos convencidos de que quedaba bárbaro; y ya teníamos algunas frases tatuadas en nuestros cuerpos. Eran rectangulitos de papel con frases escritas en lapiz negro, eso sí... estaban plastificados para que no se borren!
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