
En un día soleado brillaba el camino amarillo como nunca antes lo había visto.
Hacía ya tiempo que caminábamos junto a mis amigos en busca del Reino de Oz.
Ansiando un descanso, paramos al costado del camino...
Hojalata, Oz ( que venía con nosotros, y además era el sonidista), y yo (Dorothy), nos tiramos encima de las flores coloridas mirando al cielo mientras nos fumábamos un tulipán.
El Espantapájaros y el León habían quedado justo donde el camino se bifurcaba, y no lograban ponerse de acuerdo acerca de quién sería el mejor candidato para gobernar la ciudad Esmeralda.
Con Hojalata y Oz comentábamos que el camino era hermoso pero demasiado largo y agotador, hacía mucho calor y aún faltaba bastante para llegar.
En un momento la soledad del camino se vió interrumpida por el trote de Bonanote (sí, el jugador de River) que buscaba el castillo de Oz.
Como el Espantapájaros no paraba de arrebatarse contra el León, el camino quedó sin señalización; es decir, que Bonanote optó por el azar pero eligió la opción equivacada... todavía no lo sabía, pero iba derecho al castillo de la Bruja Malvada del Oeste que lo estaría esperando con algún hechizo malvado para su equipo.
Casi terminando de fumar el tulipán y absolutamente relajados, vemos de repente que Riquelme (sí, el jugador de Boca) también se encontraba en busca del reino de Oz.
Sin preguntar y con su rostro perpetuo, optó también por el azar pero escogiendo el camino correcto. En ese preciso momento lo supimos... Boca pudo pasar a la siguiente ronda de la Copa Libertadores porque Riquelme había logrado llegar al Castillo de Oz!!!